Hace unas semanas, leía una entrevista que le hicieron a la presidenta de SAPICA (Salón de la Piel y el Calzado) de León. Ella comentaba que siempre apostaban por la tecnología y la innovación, y que estas han sido clave para el crecimiento de la industria. Efectivamente los números confirman lo que ya sabemos: León concentra más del 70% de la producción nacional de calzado, consolidándose no solo como un gigante en México, sino como un actor relevante en el mercado global. Pero más allá de las cifras, ¿qué nos dice la teoría de juegos sobre este éxito?

La teoría de juegos estudia las decisiones estratégicas entre actores interdependientes. Esta teoría ofrece un marco interesante para entender la dinámica de esta industria. Los productores de calzado en León participan en lo que se conoce como un juego repetido: cada decisión que toman hoy —desde la calidad del producto hasta la inversión en tecnología e innovación— impacta su posición futura y, en conjunto, el prestigio de toda la región.

Un ejemplo claro es el dilema del prisionero, donde la cooperación genera beneficios colectivos, pero la tentación de priorizar ganancias individuales a corto plazo (miopía económica) siempre está presente. Si una empresa recorta costos sacrificando calidad, podría obtener ventajas inmediatas, pero a la larga, esto conllevaría a una perdida en la reputación, perjudicando a todos. La historia demuestra que, en esta industria, la colaboración tácita ha prevalecido: los fabricantes han entendido que mantener estándares altos fortalece la marca colectiva y abre puertas en mercados internacionales.

Además, la adopción de tecnologías como la automatización y el diseño 3D ilustra otro concepto clave: el equilibrio de Nash. Si un fabricante decide innovar, este gana una ventaja temporal; esto a su vez incentiva a los demás fabricantes a imitar dicho comportamiento, por lo que se restablece el equilibrio, y se termina por elevar la calidad de toda la industria. Estas estrategias o comportamientos no solo impulsan la competitividad, sino que generan una especie de círculo virtuoso, dejando a la innovación como una estrategia “necesaria” para “sobrevivir” en la industria. 

El caso de la industria zapatera en León nos muestra que las empresas no “juegan” de manera individual, sino que están inmiscuidas en un ecosistema complejo. La teoría de juegos nos dice que, en estos entornos, la cooperación estratégica y la visión a largo plazo son tan importantes como la calidad de los productos.