Los pasados días nuestro país experimentó momentos de incertidumbre ante el anuncio del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en cuanto al aumento del 25% en el pago de aranceles, lo que inmediatamente prendió las alarmas, generando, por un breve espacio, diversas opiniones, así como reacciones económicas, políticas y sociales de todo tipo.

Y a pesar de que, en términos generales, ante tal eventualidad nos hayamos rasgado las vestiduras, lo cierto es que las señales de calma ante tal medida siempre estuvieron ahí. La presidenta Sheinbaum ha tenido un temple que debe reconocerse, siempre serena e informando sobre las negociaciones (llamadas) entre ambos mandatarios, pero sobre todo respaldada por el trabajo que en materia securitaria y migratoria ha llevado a cabo su administración. Por tanto, si bien, dado el carácter de Trump tal anuncio era de esperarse, también lo era que el mismo fuera una estrategia encaminada a complacer al electorado que mantiene al presidente de las barras y las estrellas con un 47% de aprobación de acuerdo con diferentes sondeos.

Al respecto, cabe apuntar que el aplazamiento a los aranceles mes con mes dependerá de las acciones que el gobierno mexicano lleve a cabo en materia migratoria y securitaria, comentando lo siguiente.

El seguir llevando a cabo la estrategia enfocada en la aprehensión y extradición de cabezas visibles del narcotráfico en nuestro país hacia los Estados Unidos es una medida razonable, sobre todo pensando en las acciones dirigidas a los seis cárteles que Estados Unidos ha catalogado como narcoterroristas, misma que ha redundado por ejemplo en la extradición de los hermanos Miguel Ángel y Oscar Omar Treviño Morales,  Z-40 Y Z-42 respectivamente, líderes del cártel del Noreste, los cuáles, aún encontrándose en prisión mantenían el control de la organización; la división interna que ha comenzado a experimentar el Cártel de Sinaloa (CDS) con la detención de Ismael “el Mayo” Zambada, peleándose el control de la organización el hijo de éste, Ismael Zambada Imperial, “el Mayito Gordo” liderando la facción conocida como “La Mayiza” y la facción encabezada por “los chapitos”, hijos de Joaquín “el Chapo Guzmán”, conflicto que seguramente derivará en la disolución del cártel fragmentándose en dos o más organizaciones mas pequeñas. Esta misma estrategia parece ser la que experimentará el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) al mando de Nemesio Oseguera Cervantes “el Mencho” tras la sentencia a cadena perpetua dictada en Estados Unidos a su hijo, Rubén Oseguera Cervantes “el Menchito”, lo cual seguramente traerá consigo reacomodos internos, siendo el siguiente blanco la captura del “Mencho” y demás cabecillas del narcotráfico.

Si bien esto nos proporciona un respiro de un mes cumpliendo con creces la agenda bilateral en materia de seguridad, a nivel interno nos pone en una condición altamente volátil ya que las diferentes organizaciones criminales, si bien podrían comenzar a mantener un bajo perfil en sus operaciones, podrían llevar a cabo, es decir, jugarse el todo por el todo ante la posibilidad de ser capturados, extraditados y juzgados en el país vecino, lo que supondría, con una alta probabilidad, no volver a ver nunca más la luz del día, conllevando una serie de represalias de diverso tipo.

Ahora, a pesar de que lo anterior nos conceda un cierto margen de maniobra, no es una condición que pretenda ser sostenible permanentemente, debido a la multiplicidad de factores que podrían presentarse para su mantenimiento. Ante tal escenario, en donde la pausa de un mes, a cumplirse el 2 de abril, podría conducir efectivamente a la imposición de los aranceles u a otra prórroga, la presidenta Sheinbaum ha anunciado que, de llevarse a cabo la imposición arancelaria, deberemos buscar, como país, acercamientos con otros mercados, lo cual puede traducirse como objetivo prioritario para el resguardo, mantenimiento y consecución de nuestro interés nacional.

Por el otro lado también por hay preocupación. Del lado norteamericano la imposición de un alza arancelaria puede interpretarse como un balazo en el pie para nuestros vecinos, ya que, el que miles de productos crucen la frontera día a día, ha generado que nuestras economías se encuentren profundamente integradas, teniendo como consecuencia un alza en los precios para los consumidores en Estados Unidos, así como afectaciones importantes a las cadenas de suministros. Al respecto, es de llamar la atención que el déficit comercial norteamericano, es decir, la condición en la que un país importa (compra) más bienes de los que exporta (vende), haya aumentado en un 34% así como el que las deportaciones masivas afecten, de acuerdo con diversas estimaciones, hasta en un 60% al sector restaurantero, agrícola, manufacturero y de servicios.

Sin embargo, insisto, a pesar de lo anterior, la narrativa de la Casa Blanca estaría preparada para ello, centrando la promoción de un proyecto reindustrializador que incentive el empleo, apoyándose en medidas que contemplen exenciones y diversos beneficios fiscales, entre otras, siendo la industria automotriz, en principio, el sector que se vería más beneficiado hasta el momento, por lo que no creo que sea un signo de preocupación, al menos en este momento para Trump, a pesar de los llamamientos por diversos sectores a boicotear la compra de productos norteamericanos o desistirse de visitar el país vecino, esta última menos probable, medida que hasta el momento ha significado una disminución del 10% por parte de la población Canadiense, la cual, de mantenerse así o aumentar, significaría una pérdida económica importante.

Nos quedan por delante todavía tres años y 10 meses del mandato del inquilino de la Casa Blanca, por lo que todavía habrá mucho que observar y analizar, agárrese fuerte del carrito de aquí al 2 de abril. Seguiremos pendientes.