Justo cuando el país se apresta a consumar el experimento-capricho del expresidente y está demoliendo hasta los cimientos del Poder Judicial de la Federación que era el único contrapeso de la nueva mayoría política y gobernante, para dar paso a un nuevo poder cuya imparcialidad no se ve muy posible y más bien apunta a un sometimiento político e ideológico con el nuevo sistema de justicia, hay un caso que está cimbrando de nuevo a la sociedad y está destapando una cloaca que apesta a complicidad entre autoridades de nivel estatal y municipal y grupos delincuenciales que se dedican a invadir propiedades y despojar a sus legítimos dueños.

Se trata del caso de Carlota “N”, la mujer de 70 años en Chalco, Estado de México, que, cansada de esperar el apoyo de las autoridades y la aplicación de justicia, un día decidió tomar un arma y junto con sus hijos acudió a su casa invadida por tres sujetos que la ocuparon ilegalmente y con un arma escuadra les disparó a los tres, asesinando a dos de ellos y dejando herido al tercero. El video grabado justo en el momento en el que la mujer ataca a los invasores que la habían despojado, se volvió viral en las redes sociales que, en su frivolidad, la llamaron en un principio “La Abuela Sicaria” y la volvieron tendencia.

Pero conforme fue fluyendo la información, el caso tomó un giro inesperado: la abuela que culpabilizaron en las redes sociales era en realidad una madre de familia que fue víctima de un despojo, de los muchos que ocurren en el Estado de México y en todo el país. Y cuando ni las autoridades, a las que les pidió ayuda, ni la denuncia que hizo del delito que cometieron en su contra tres rufianes, le sirvió para sacar a los despojadores de su propiedad, Carlota decidió hacerse justicia por su propia mano y defendió su propiedad recurriendo a la violencia de las armas.

La tendencia viral comenzó entonces a cambiar. ¿Asesina o justiciera? Se comenzaron a preguntar las redes y los medios de comunicación que levantaron la noticia y comenzó entonces a cambiar la óptica sobre la acción y el camino que tomó la señora. Muchos comenzaron a apoyarla y a considerarla una “mujer valiente” porque tuvo el valor de defender lo suyo ante el abuso y delito del que fue objeto; otros no avalaron el comportamiento de la mujer, argumentando que para eso están las leyes y el sistema penal y de justicia.

Ayer le preguntaron a la presidenta Claudia Sheinbaum, en medio de un debate que ya encendía las redes y la prensa y medios electrónicos. Esquiva y ambigua como sabe serlo cuando no quiere hablar de un tema. “Presidenta, ¿qué significa para la política social de un gobierno el ver que una mujer adulta mayor se atreva a asesinar a sangre fría a una persona, como lo que ocurrió en Chalco?”, le preguntó una periodista en la mañanera. Seria, con el gesto adusto, la presidenta, con “A” de Abuelita mujer y Adulta mayor, esquivó el bulto: “Pues hay que revisar exactamente. Está revisando la Fiscalía del Estado de México el caso y vamos a ver exactamente cuál es la situación de este delito o de esta situación que se presentó y vamos a esperar toda la información por parte de la Fiscalía y entones pues daremos nuestra opinión para tener toda la información”.

Igual que la Presidenta, la ministra de la Corte, Loretta Ortiz, tampoco quiso opinar de un caso que además tiene que ver con la justicia a la que ella aspira a mejorar, o al menos eso dice en su discurso como candidata a volver a ser ministra pero del nuevo Poder Judicial que se elegirá en las urnas el próximo 1 de junio. ¿Casos como el de esta mujer mayor que decide tomar la justicia en sus manos y mata a los invasores de su propiedad ante la falta de justicia y apoyo, dejarán de ocurrir con el nuevo Poder Judicial al que usted aspira a representar?, le cuestioné a la ministra: “Yo no opino de casos o situaciones que involucren asuntos que en algún momento pudiera llegar a mis manos y tuviera que votar o dar sentencia sobre el fondo de esos asuntos”, me dijo la candidata número 22 que se autodefinió como “una mujer, una chulada de ministra” y presumió que desde pequeña le decían “justita”.

Y cuando le insistí en la entrevista replanteando la pregunta: ¿Qué piensa de estos casos de justicia por propia mano que se registran en todo el país y que tienen que ver justo con un sistema de justicia que no les responde a tiempo o con autoridades coludidas, cómplices de la delincuencia o que no aplican la ley? “No estoy de acuerdo con los que hacen eso. Eso es el ojo por ojo y diente por diente y si todos caemos en eso nos volvemos un país sin ley y sin justicia”.

Mientras que la gobernadora Delfina Gómez, otra de las mujeres que “sí llegaron” lamentó el caso de esa otra mujer que no llegó a tiempo a recibir atención, ayuda y justicia. “Ya estamos viendo el tema, justo en estos días tuvimos una reunión para analizar este problema de los grupos de delincuentes que se dedican a invadir propiedades, pero bueno, esto nos ganó”, dijo la mandataria. Al menos ella fue honesta y no evitó fijar una posición sobre el tema.

¿Acaso Carlota “N”, como la denominaron al anunciar su rapidísima detención y su puesta a disposición de un juez que ayer la mandó al Penal de Chalco junto con sus hijos, no buscó primero el apoyo de las autoridades municipales y estatales o del sistema de justicia denunciando el despojo del que era objeto? Ella dijo en su declaración que lo hizo y que nadie le ayudó a sacar a los invasores de su propiedad. ¿Le sirvió de algo? ¿Alguien la escuchó y acudió en su ayuda?

Tal vez habría que preguntarse, no sólo la ministra sino también la Presidenta y a quienes cuestionan la decisión de Carlota, si le dieron alguna opción a esta mujer que estaba perdiendo un patrimonio por el que seguro trabajó duro y fuerte durante muchos años.

Y también este y muchos otros casos que siguen y seguirán ocurriendo en un país donde la seguridad no funciona, el sistema legal se está colapsando y la corrupción y colusión entre autoridades y delincuentes se ha vuelto algo normal y tolerado, plantean que tal vez a los adultos mayores, por hablar de Carlota, no les basta con darles sus 6 mil pesos mensuales, porque al mismo tiempo se les desmantela el sistema de salud, se les quita la seguridad y se les expone a ser víctimas fáciles y vulnerables para la delincuencia organizada.

El delito de despojo ha crecido exponencialmente en todo el país en los últimos años. Tan sólo en 2024 se abrieron más de 28 mil carpetas de investigación en la República, siendo las entidades con mayores denuncias el Estado de México y la Ciudad de México. Si a eso se le agrega la “cifra negra” de los miles de delitos que no se denuncian de este y otros tipos, está claro que el de Carlota no puede tomarse sólo como “un caso más” que “lamenten y se conduelan” las gobernantes. ¿Cuántas Carlotas potenciales hay en este México desesperado, sin seguridad y sin justicia?

NOTAS INDISCRETAS…

Quienes lo escucharon dicen que salió de la boca de alto y conocido dirigente partidista durante una reunión con líderes de Morena en los estados. “Este es el movimiento que fundó mi padre y es al único que vamos a defender. Al PT y al Verde ya no los necesitamos y nos cobran demasiado. Es nuestro movimiento por el que debemos trabajar y al que vamos a defender. Yo soy el encargado de ganar las elecciones y la Presidenta se dedica a construir el segundo piso”. ¿Quién será ese jicotillo que anda en pos de Doña Blanca?…Dice el “no político” pero activista y empresario, Ricardo Salinas Pliego, que el presidente López Obrador era su amigo al inicio de su gobierno, pero que luego se dio cuenta como le mentía y se aprovechaba de él. “Tuvimos una discusión al principio de su mandato de cómo no podía simplemente soportar que el sector empresarial hiciera caridad, quería que todo se hiciera a cargo del Estado. Y él hizo una serie de cambios a las leyes para evitar que el hombre privado hiciera donaciones y obtuviera descuentos fiscales o incluso para que las Fundaciones no funcionaran, él asesinó a miles de Fundaciones que estaban haciendo todo tipo de trabajos, algunos buenos y otros malos”, dijo el dueño de Grupo Salinas. ¿Entonces llega a controlarte?, le dijo Mat Kibbe, presidente de la Organización derechista Free People. “Sí, quería que todos estuvieran sometidos al Estado”. ¡Y entonces puedes comprar los votos y controlarlo todo!, remató el entrevistador. ¿Cuánto tardó en darse cuenta el llamado “Tío Richie” de los defectos de su amigo?…Los dados cierran con una Escalera Doble. Buen fin de semana para los amables lectores.